Pero que aburrida!
Comienza el imsomnio. Será que que mi pequeña no para de moverse a la noche, corre aqui, corre allá, y no puedo hacer que se quede relajada. Será que los gatos tienen, como se dice, un sexto sentido y saben que hay un volcán a punto de estallar y no sabe donde guarecerse de la que va a caer.
Me tengo que apuntar a yoga o alguna actividad que me ayude a controlar la mala baba que me está surgiendo, porque me va a salir una úlcera. No soporto el sonido de su voz, me imagino acercándome por detrás, y no dejar de cruzarle la cara.
Y cuando vea al nuevo del rebaño. Se va a tener que encomendar a todos los dioses porque le voy a hacer su estancia imposible de soportar. Ya sé, son amigos. Pero para lo que me queda en el convento,..me cago dentro.
